Blai Mallarach: “Hay que soñar en grande y tratar de llegar a semifinales”

Blai Mallarach se ha convertido en una pieza fundamental tanto en su club, el Atlètic Barceloneta, como en la selección española. Su brazo izquierdo es una garantía. Y en plena madurez, el jugador catalán juega un papel decisivo en ambos equipos. Es insustituible. Pero para él, en ambos frentes, lo mejor está por llegar: la Final Eight con su club y Barcelona 2018 con el equipo español.

“Hemos ido creciendo en todos los partidos en este invierno tan intenso –explica-. Cuando acabe la temporada de clubes nos juntaremos todos y seguro que ahí se producirá un gran progreso. Hay que ver hasta dónde llegamos tras el esfuerzo de todo este año. Hicimos una muy buena Europa Cup y no hay que ponerse límites”.

Mallarach, que es de lo que cree que “jugar tantos partidos es muy bueno pues entrenas menos y compites más, y lo que le interesa al jugador es precisamente jugar”, quiere disfrutar este momento. “Llegaremos muy bien a Barcelona 2018, muy rodados –añade-. Llevamos años tratando de superar la barrera de los cuartos de final. Todo lo que no sea alcanzar esa ronda será un mal resultado. Hay que soñar en grande y tratar de llegar a semifinales”.

Contento con el sorteo y el orden de los partidos de la fase previa, Mallarach certifica que el partido decisivo será el de cuartos de final. “A Malta y Francia debemos ganarles  y Montenegro es la más asequible de las selecciones potentes de Europa”. En su opinión, el equipo español “está en ese limbo que con los rivales inferiores te puede costar caro si tienes un mal día, por lo que hay que cerrar filas y demostrar a todos que a los de abajo les superamos y que con los de arriba podemos causarles problemas”.

Mallarach, que lleva en la selección 12 años y vivió la plata de los Campeonatos del mundo de Roma 2009, se quedó fuera en las convocatorias de 2011 y 2013. “En los Mundiales de Barcelona fui un simple espectador –observa-. Ahora espero ser un fijo en la selección, aunque pueden pasar mil cosas y es preciso seguir trabajando y ganarse el sitio. Jugar en casa es sumamente importante por la afición y por el resto de equipos. Seguro que nos ayuda. La afición aquí es muy buena. Y hay mucha tradición de waterpolo”.

A sus 30 años, el jugador de Olot, que abrazó el waterpolo siguiendo la tradición familia (“mi padre había jugado y mi abuelo disputó el primer partido de waterpolo en Olot, que se jugó en el río Fluvià”), es uno de los componentes de la selección con mayor bagage internacional. Ha defendido los colores del Mladost Zagreb y del Olympiacos y no descarta volver a salir al extranjero si recibe una buena oferta.

“Es una experiencia que aconsejo. A mí me fue muy bien. Vivir el waterpolo de otras culturas y clubes y con otros compañeros y entrenadores te sirve para abrir tu mente y comprobar que éste es un deporte global en el que siempre encontrarás buena gente”, reflexiona. Y ante la perspectiva de renovar en breve con el Atlètic Barceloneta resuelve que “no hay que decir que no por sistema a lo que te propongan desde el extranjero”.

Si le gusta el proyecto y la oferta es buena, Mallarach escuchará a sus interlocutores. Lo ha ido haciendo durante toda su carrera y le ha dado muy buenos resultados.